Biografías


José (Tony) López Pagán

   

Por Bibiana Hernández Suárez

El barrio de Puerta de Tierra no solamente cuenta con reinas de belleza entre muchas otras personas destacadas, sino que también tiene en su historia a un varón que ganó títulos por sus dotes físicas. 

Conocido cariñosamente como Tony, José Antonio López Pagán dio gloria doblemente a nuestro barrio al ganar en dos ocasiones el título de Mr. Puerto Rico. La primera vez solamente contaba con 17 años, y la segunda fue en 1975. 

Tony nació en el edificio K del Residencial Puerta de Tierra en 1946. Fueron sus padres don Manolo López Reyes, natural de Cataño y muellero de oficio, y la puertaterrense doña Antonia Pagán Ibáñez, ama de casa. Tony fue el menor de tres hermanos varones. Estudió en el Colegio San Agustín, en la Universidad de Puerto Rico Recinto de Río Piedras, y en la Universidad Interamericana Facultad de Derecho, donde obtuvo su título de Juris Doctor.

Durante la guerra de Vietnam, Tony cumplió con el servicio militar obligatorio, y allí conoció a la militar americana que se convertiría en su primera esposa y madre de su único hijo. Posteriormente se divorcian y años después Tony vuelve a contraer nupcias con la Sra. Irma Rivera, quien trabajaba en la C.R.U.V. (actual Departamento de la Vivienda). Tony también laboró como voluntario en el Hospital de Veteranos.

Tony comenzó su interés en el fisiculturismo cuando se reunía junto a otros muchachos del barrio a levantar pesas en la azotea del edificio 104 de la Calle Valdés de nuestro barrio (actualmente Hotel Puerto Valdés), donde su propietario, Don Luis, había improvisado un gimnasio. 

En el decimoquinto concurso anual de la Federación de Pesos de Puerto Rico, celebrado en 1962, Tony venció a veinte fisiculturistas de diferentes pueblos de la isla, elevando totales de 250 en el press, 225 de snatch y 300 en clean and jerk. Triunfó en Talla Alta (mayores de 5'8"), en Subdivisión espalda, y en el Premio Especial a la mejor musculatura. Y aunque estuvo inactivo entre 1971 y 1975, el 27 de septiembre de ese año Tony, con 215 libras de peso físico y 6 pies de estatura, se adjudicó el triunfo en la competencia Mr. Puerto Rico dentro de los Campeonatos Nacionales de Fisiculturismo en el Hotel El Convento del Viejo San Juan. Después de esta competencia encabezó la delegación puertorriqueña que nos representó en St. Croix, el 29 de noviembre de ese año, en un torneo interislas entre Puerto Rico, Islas Vírgenes y Antillas Holandesas. La prensa de la época lo destacó como un ejemplo de la juventud puertorriqueña por combinar su disciplina física con una mente brillante, siendo un estudiante sobresaliente con promedio excelente, cuya máxima aspiración fuera del deporte era continuar estudios universitarios para graduarse de abogado. 


El Licenciado David Ramos Pagán, primo hermano materno de Tony, lo recuerda con mucho cariño y nostalgia: “Yo nací en Nueva York y conocí a Tony en un viaje de visita a nuestros familiares de Puerta de Tierra. Yo tenía como 10 años y Tony 20. Al ver lo fornido que era, le pregunté si él también podía matar leones como yo veía a Sansón en las películas, y él se rió. Mi madre, Gloria Esther Pagán Ibáñez, era hermana menor de la mamá de Tony. A mi tía Toña la llamaban La India porque en las fiestas patronales se vestía como una india y hacía ceremoniales indígenas simbólicos con un grupo para recordar nuestra cultura taína. Tony llevaba a Puerta de Tierra en su corazón porque aún ya siendo abogado continuó trabajando en los muelles con su papá. Le gustaba ayudar a la gente. Siempre lo vi sencillo, alegre, amable, bondadoso, y era muy querido, tenía muchas amistades. Era alto, medía como 6’2’’ o 6’3’’. Le gustaba el fisiculturismo, el cual practicó casi toda su vida. Tenía pesas en su casa y asistía con mucha frecuencia al gimnasio de Santana. Cuando ganó el título de Mr. Puerto Rico por primera vez, la Malta Corona realizó un comercial con él. Tony representó la escultura de El Pensador, pero cubierto de color plateado. Cuando unos jóvenes entraron al museo en el comercial y dijeron que tenían sed, Tony se puso de pie y les dijo sonriente ¡Tomen Malta Corona!”

No se conoce la fecha de su deceso, pero a este puertaterrense ejemplar su barrio lo recordará por siempre.