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Viernes,  26 de abril de 1963.     P.21

PEPE SANTANA

Su Nombre Arrancaba Grandes Ovaciones

Pepe Santana

Por Emilio E. Huyke

La última vez que nos vimos me habló entusiasmado de un viaje que proyectaba para visitar su familia en Nueva York. —Pero será después del Festival del Pabellón de la Fama — aclaró, —Tú sabes que yo no voy a faltar.

Para José "Pepe" Santana el Día del Festival del Pabellón de la Fama era "jugar otra vez". Su participación en el deporte fue básicamente ésa: "Jugar pelota". No había en él interés de ganar dinero...

Probablemente ningún otro pelotero puertorriqueño figure más veces en el anecdotario del deporte. Sus hazañas fueron fabulosas. En nuestro béisbol fue el Babe Ruth anunciando que iba a conectar un cuadrangular. Cada temporada era "la última". La última temporada pasó por debajo de la mesa y Pepe se fue al olvido.

Cuando en 1958 lo eligieron al Pabellón de la Fama, y lo instalaron en el Primer Festival celebrado en el Escambrón, sus palabras al licenciado Julián O. McConnie, que fue el primer Presidente de Honor, y uno de los originadores de la actividad, reflejaron la amargura del olvido, y la alegría del recuerdo.., —Yo no soy sentimental — dijo —pero he estado pensando lo que esto va a significar para los que son sentimentales, por lo que significa para mí. ¿Sabe una cosa? Tengo ganas de llorar, pero me las aguanto...

Era sentimental. Aquella noche lloró, y siempre se le cuajaron los ojos de lágrimas cuando su nombre era llamado en el Pase de Lista del ceremonial del Festival, y el público recibía su nombre como lo recibía la afición en un juego de pelota: con una ovación.

Era sencillo. Su grandeza en el diamante jamás se le fue a la cabeza. Cuando sacaba de su inagotable cantera alguna historia beisbolera para relatarla a los que le escuchaban, invariablemente era sobre las hazañas de otros. Nunca sobre las suyas. Por el deporte pasó con limpieza de cuerpo y alma. Hombre sin vicios, explotó "hasta el cabo" su extraordinario bagaje físico. A una edad en que muchos se conforman con escuchar los juegos por la radio, Pepe todavía se calaba un uniforme y jugaba con los hijos y nietos de los que una vez habían jugado con él y contra él.

Qué importa su edad. Las estrellas del deporte como Pepe Santana no tienen edad, Ni mueren, Se ausentan. Pepe Santana está ausente en la eternidad.