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El Escambrón: lo que realmente se aprobó

Nuestra visión parte de preservar el carácter público y recreativo de este extraordinario entorno, escribe Miguel Romero


elnuevodia.com/
23 de septiembre de 2026 

Las opiniones expresadas en este artículo son únicamente del autor y no reflejan las opiniones y creencias de El Nuevo Día o sus afiliados.

Durante las últimas semanas se ha generado una discusión legítima sobre las mejoras propuestas al estacionamiento existente en el Parque del Tercer Milenio y el Balneario del Escambrón. He escuchado esas preocupaciones. Precisamente por eso creo importante separar lo que inicialmente se propuso de lo que finalmente aprobó la Legislatura Municipal y, sobre todo, explicar la visión más amplia de la cual el proyecto forma parte.

El Escambrón es mucho más que una playa o un estacionamiento. Su historia se remonta a siglos. Ya en documentos del siglo XVI aparecen referencias a esta costa y, posteriormente, la Batería del Escambrón formó parte de la primera línea de defensa de San Juan. Con el tiempo, este litoral evolucionó hasta convertirse en un espacio de encuentro y recreación, incluyendo el histórico Escambrón Beach Club y, posteriormente, el balneario y el Parque del Tercer Milenio.

Esa historia importa porque nuestra visión parte precisamente de preservar el carácter público y recreativo de este extraordinario entorno y lograr que más personas puedan disfrutarlo.

Por eso, comencemos por lo básico. No estamos construyendo un estacionamiento nuevo sobre la playa ni eliminando áreas verdes o recreativas. Estamos hablando de mejorar un estacionamiento que existe desde hace décadas, que actualmente tiene capacidad para aproximadamente 400 vehículos y que continuará dentro de su huella actual.

También se ha repetido que se construirá un multi pisos para 950 vehículos y que se entregará el terreno por hasta 90 años. Eso ya no describe el proyecto. La propuesta original fue modificada sustancialmente por la Legislatura Municipal: se eliminó la posibilidad de extender el derecho de superficie de 60 a 90 años; cualquier ampliación quedó limitada a un solo nivel adicional; se definió legalmente la huella que puede utilizarse; y se prohibió afectar playas, áreas verdes e instalaciones recreativas. Con esas limitaciones, el concepto que ahora se contempla añadiría aproximadamente 200 espacios a los cerca de 400 existentes.

Pero el estacionamiento es solamente una pieza de una visión mucho más amplia. En este entorno convergen el Parque del Tercer Milenio, el Balneario del Escambrón, el Sixto Escobar, actualmente en mejoras, el Escambrón Beach Club, también en proceso de mejoras, y el próximo parque de skateboard. A ese conjunto se suma el Parque Luis Muñoz Rivera, conectado peatonalmente con este entorno.

Lo que buscamos es conectar y mejorar estos espacios para hacerlos más accesibles, seguros y funcionales. El concepto contempla, además, instalaciones para la Policía Municipal y una Unidad de Manejo de Emergencias, con capacidad para atender emergencias acuáticas y brindar asistencia paramédica cuando sea necesaria, así como estaciones para vehículos eléctricos y otros elementos dirigidos a mejorar los servicios disponibles en el área.

Esta visión tampoco surge de la nada. Nuestra política pública ha sido maximizar nuestros espacios públicos y recreativos para el disfrute de la gente. Invito a cualquiera a mirar lo que hemos hecho en el Parque Barbosa en Ocean Park, el Parque Josefa Fontán y el Parque Gándara en Hato Rey. Son proyectos distintos, pero comparten una misma visión: recuperar espacios, mejorar sus instalaciones y ponerlos al servicio de las personas. Esa es también la visión que guía lo que queremos hacer en El Escambrón.

También se ha cuestionado por qué este proceso no se realizó mediante subasta. Es importante aclararlo. La regla general del Código Municipal es la subasta pública, pero la propia ley dispone que, cuando el interés público así lo requiera, el Municipio puede, mediante ordenanza de la Legislatura Municipal, autorizar el arrendamiento de propiedad municipal sin subasta y establecer un canon razonable. Ese es el mecanismo legal utilizado en este caso.

Además, no estamos privatizando un estacionamiento que actualmente opera el gobierno. Esa facilidad ya se encuentra bajo operación privada desde antes de que el Municipio adquiriera el parque en 2011. Lo que se propone ahora es una inversión privada para mejorar esa misma facilidad. La propiedad permanece en manos del Municipio.

Y hay algo igualmente importante: todavía no existe un contrato para este proyecto. La ordenanza autorizó al Municipio a entrar en ese proceso bajo límites mucho más estrictos que los originalmente propuestos.

Queremos que ese proceso sea completamente transparente. Haremos accesibles al público la ordenanza y los conceptuales y, según avance el proceso, los planos oficiales, el contrato y sus condiciones. Queremos que cualquier ciudadano pueda examinarlos, conocer exactamente qué se propone y aportar sus comentarios con información completa. La transparencia no solo permite fiscalizar las decisiones del gobierno; también contribuye a legitimarlas.

El Escambrón es de la gente y debe seguir siéndolo. Su historia nos obliga a protegerlo y su futuro nos exige mejorarlo. Conectar sus espacios, preservar su patrimonio y facilitar que más personas puedan disfrutarlos no son objetivos incompatibles. Mejorar y proteger pueden —y deben— ir de la mano.